Aquí estoy; con un dolor en la espalda, algo de dolor en la garganta, sabor a azúcar en mi boca, sintiendo no mucho además que ello y cuestionándome el pesimismo que veo acerca de mucho: TODO.
Alguna vez me dijeron también que preferían anteponerse a malas situaciones para que nada fuese de imprevisto (cosa que nunca creí funcionara) y aun cuando diga que todo me carga, aun cuando nada me llene siempre estoy parada sonriendo a todo, ilusionándome y no esperando lo malo de las cosas... Puede, sólo puede ser que por eso cuando algo no sale de acuerdo a los planes que me hago se sienta como una cuchillada en el estómago.
Porque creo que nunca nadie (incluyendo al autor de mis andanzas) me entiende bien. Me creo rara, caprichosa e insufrible.
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